Mi testimonio
En 1990, a los 19 años y debatiéndome aún entre la música, las letras y la
gastronomía, realicé mi «primera edición», sin saber acaso que comenzaba allí un
nuevo camino para mí y para muchos otros escritores. Por eso hoy, 16 años
después, considero lícito encabezar este generoso listado de testimonios y
opiniones que no es otra cosa más que una muestra del mutuo afecto y respeto que
vivenciamos año tras año con todos nuestros autores.
Esa primera edición se realizó con fondos provenientes de la venta de un piano
insalvable, viejo y algo roto por dentro, y el generoso aporte de algunos amigos
de Buenos Aires y unas señoras de Rosario, Santa Fe.
El libro en cuestión era una nouvelle que había escrito viajando por el noroeste
argentino, en trenes de carga y «a dedo» (aventón), y por su puesto en gran
parte «de a pie»; durmiendo al costado de la ruta o en comunidades de artesanos
y artistas.
Fue una edición humilde que vendí personalmente en los trenes del Sur del Gran
Buenos Aires, a precios que competían con los de otros vendedores ambulantes del
medio (5 bon o bon, 7 alfajores Guaymallén, o un juego de agujas de costura, por ejemplo).
Agoté la edición en un par de meses.
... Más allá de lo pintoresco de la anécdota, esa experiencia me sirvió para
meterme (por la puerta chica, que es por donde todos debiéramos entrar a
cualquier lugar nuevo) en el mundo de la imprenta y la editorial, oficio que
adoptaría desde entonces y hasta ahora.
Por supuesto, en el camino -antes y durante-, transite por otros oficios con
enorme placer: fui compositor y cantante, ayudante de plomero y albañil,
repostero, cocinero, vendedor, encuadernador, librero «de viejos», publicista a
la fuerza, maquinista de una vieja imprenta rotaprint 1956.
En 1993, siendo un excelente pastelero pero un total neófito en asuntos gráficos
«debuté» como editor, reuniendo a 16 nuevos escritores argentinos en la
antología «Suburbios Mentales». El libro resultó de aceptable calidad gracias a
la sapiencia y paciencia de dos amigos de entonces: Federico Pedersen
(diseñador) y Daniel Rodríguez (maquinista gráfico).
Desde entonces y hasta hoy fui y fuimos creciendo en todo sentido.
Con la llegada del nuevo milenio, junto a mi esposa, Martha, encaramos una
renovación total de la empresa. La re-bautizamos como EDITORIAL NUEVO SER, y
adoptamos la internet como herramienta indispensable y fundamental para
comunicarnos y promocionar a nuestros autores.
En poco tiempo nos expandimos a nivel internacional en lengua Española, contando
con autores publicados en 25 países, y actualmente estamos trabajando en
convenios con varios países europeos para extendernos a otras lenguas, ya que
Martha es profesora y Traductora de Inglés y Alemán.
Qué más decir... dado el nivel de crecimiento que ha tenido la editorial he
tenido que delegar tareas y ya no soy «maquinista», pero tener las manos llenas
de tinta y ver como 3600 hojas en blanco se transforman en una hora en poesía
impresa, es un privilegio que no tiene comparación y ser «multiplicador de
voces» me ha dado tantas o más satisfacciones que escribir.
Hablando no sólo en mi nombre sino también en el de todos los que «hacemos»
Editorial Nuevo Ser, nos enorgullecen y nos emocionan todos los comentarios
recibidos.
Gracias... A nuestros autores de siempre
Y bienvenidos... a los que de ahora en más se suban a este maravilloso tren.
Gabriel Martin