Roxana y Nuevo Ser
Después de tantos años de escribir sólo para mí, me animé a participar en vuestros concursos. Fue allí donde publiqué por primera vez... Demás está aclarar que para todos los que escriben su sueño es ver algún trabajo al menos en letras de molde; generalmente, y sobre todo en caso de los escritores del interior no tenemos acceso alguno a las editoriales o forma de acercar nuestros trabajos sin que ello resulte oneroso y casi imposible cuando la persona que escribe está a cargo de un trabajo de horario completo. La posibilidad que ofrece vuestra editorial, la atención telefónica, y la página web ofrecen las ventajas de poder acercarnos sin tener que viajar y así evitar gastos que no son un tema menor en estas épocas. Debo aclarar que asistí a una de las entregas de premios y realmente es bueno contactarse con otras personas que comparten de algún modo sueños parecidos, y conocer a las personas que están a cargo de una empresa que ofrece las posibilidades de realizar proyectos de otra forma difíciles de concretar. El acto resulta emocionante porque allí nos mencionan como escritores, cosa que si bien es a lo que quien escribe aspira, no todos pensamos que nos merecemos el honor de llevar ese título que sólo consiguen unos pocos afortunados por ser realmente brillantes, o por haberse ganado el corazón de los lectores. Esperar la entrega de la primer publicación se asemeja mucho a la ansiedad de esperar un hijo, aunque el trabajo sea pequeño, un solo poema, o un cuento, es algo que nació dentro nuestro y que salga a la luz, y alguien pueda leerlo o compartirlo más allá de la crítica que nos favorezca o no es la posibilidad de transmitir emociones, -ésas que la vida nos ofrece a la vuelta de cada esquina, en cualquier parte del mundo, los sueños, los sentimientos, los logros, los fracasos, son universales y es maravilloso la oportunidad de compartirlos. Gracias por esa posibilidad.
Roxana y la literatura
Escribo desde mi adolescencia, tal vez porque el hecho de gustarme la lectura me impulsó a plasmar mis propias historias, imaginarias o reales, es una de las formas de expresión más puras, el empleo de palabras para quien pretende transmitir sentimientos o incentivar la imaginación es el medio idóneo para hacerlo.